How ‘bout stopping eating when I’m fulled off; o “Sopa pseudo-macrobé re rica”

Hola. Soy Cecilia Yalangozian.

Tal vez me recuerden por la tecla ESC en la cara (en la entrada de la presentación) o el video del cous cous donde estoy tratando de robar cámara.

O tal vez no me recuerden…

Es entendible, no puedo hacerles una escena por eso. En este último tiempo, me alejé un poco del mundo de la salud macrobiótica. ¿Por qué?, you may ask with your sweetest little voice. Bueno, por un lado porque, como todos sabemos, el ser humano es autodestructivo, sobre todo en épocas de turbulencia emocional. Y les juro que tuve de esa el año pasado. Pero esa no es la única razón, seamos honestos. Un factor fundamental en mi ruptura fue la que presentaré con esta picante anécdota:

“En la cancha se conocen los pingos”, dijo alguien hoy en la oficina, y me imaginé a Lucy Lou riéndose mucho de la palabra “pingo”.

¿Por qué es esto relevante? Simplemente porque alguien dijo algo al azar y yo, enseguida y de forma muy primitiva, pensé en la Luchi. Porque la Luchi es alguien muy importante e influyente en mi vida. Y porque la Luchi se mudó a Mar del Plata y desde Córdoba me es más difícil transitar el camino de la macrobiótica. (Ustedes notarán que la principal fuente de conocimiento es ella y yo soy simplemente una emuladora de sus prácticas.)

No obstante y sin embargo all of the above, quiero que sepan que retomo este espacio porque he decidido encaminarme con mi fuerza de voluntad y el empuje de mi amiga desde otra provincia en la cual no puede cenar todas las noches conmigo (un gusto para cualquiera) (?) pero sí puede ir al cine a ver Oblivion con un chico de traje y con clarinete. Kudos to that.

Volvamos a lo que nos compete. Inicialmente, yo era fan de hacer dietas extremas, o dietas chotas, o dietas disociadas y porquerías así. Con el tiempo, con constancia y de la mano de Luchi, observé cómo con la macrobiótica:

– No me cagaba de hambre (PARA NADA).

– Comía muy rico.

– Adelgazaba y me sentía bien. LES JURO.

– Limpiaba mi cuerpo y lo cuidaba, en el sentido baby-sitter de la palabra.

¿Por qué abandonar algo tan bueno? No sé, pero nunca es tarde para retomarlo. SÍ SEÑORES, porque la macrobiótica no es esa rubia histérica que te hace sentir celos con un musculoso hueco y después se queda embarazada de cualquier otro! PARA NADA.

Así que aquí me ven, con mis falencias y mis virtudes, pasando de ser una semi-detached house a ser una detached sola.

(PAUSA PARA QUE LUCHI, EMOCIONADA, SEQUE SUS LÁGRIMAS).

Hola, soy Cecilia Yalangozian y soy fanática de las sopas, igual que Hugh Hefner.

Imagen

 

Muchas noches por semana, ceno sopa. Sí, sopa.

Esta noche me preparé una sopa ricasa que quisiera no sólo compartir con ustedes, sino también escribir para dejar asentada en algún lado como referencia futura.

He aquí la receta:

 

SOPA PSEUDO-MACROBÉ MARIELA
(la inventé yo, le pongo el nombre que quiera)

Para preparar esta sopa (para una persona), necesitás:

– Media zanahoria
– Media remolacha
– Algunos miniarbolitos de brócoli
– Fideítos de arroz (los míos eran sabor tomate -> el tomate no es macrobé)
– Un caldito sabor calabacín (-> el caldito seguro que no es macrobé)

Procedimiento

(Bueno, esto es una simple sopa, no lleva nada de ciencia, pero, insisto, yo me voy a olvidar, así que la quiero acá anotada)

Por una parte, llevé una taza gigante (debe ser 400cc) de agua al fuego con el caldito adentro. Cuando entró en hervor, le tiré los fideítos (calculen un pocillo chico, si son dedalitos).

Por otra parte, puse un poco de aceite en esprai (¿qué? “esprai” me gusta escribir a mí) en una plancha y al fuego. Cuando el aceite estuvo calentito, le tiré la zanahoria y la remolacha, ambas ralladas como para ensalada, y los miniarbolitos de brócoli. Los dejé tostar bien ricos. Son tan ricos saltaditos así en aceite que ni siquiera necesitan condimento, ni sal, ni nada.

Cuando las verdus estuvieron listas, las tiré en la sopa y la sopa estuvo lista.

Me pueden golpear por haber escrito esta receta tan tan básica acá. No me importa que me peguen. Esta sopa tenía DE TODO y, por lo tanto, ME LLENÓ y, como bonus track, estuvo RICASA. Haganlá, de verdad les digo. Y también se lo digo a la Cecilia del futuro que consulte el blog en busca de recetas: Cecilia, hacé esta receta que inventaste vos sola.

Bueno amigos, eso es todo por ahora. Mi vuelta a la macrobiótica, si bien inquebrantable, irá a paso lento y firme. Banquenme hasta el final.

Te quiero, Luchi!

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Un comentario en “How ‘bout stopping eating when I’m fulled off; o “Sopa pseudo-macrobé re rica”

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