¡Guiso yogui!

Hola a todos. En esta edición de AsíSalen, contamos con la grata colaboración de Diego.

A Diego lo conocí haciendo yoga, en una situación semejante a esta…

yoguis

Ya es casi profe. El otro día se había juntado a estudiar con las chicas porque están por rendir y les llevé hummus. Nos quedamos charlando un buen rato sobre las cosas raras que comíamos. Y ahí le dije: “vos tenés la locura suficiente para aparecer en mi blog”. Así que acá está. Hoy nos trae un guiso vegano para sobrevivir el frío marplatense. Acá va…

Productos:           (como para cuatro personas)

  • 300 a 400 g de lenteja o lentejón remojado de noche anterior
  • 2 cucharadas soperas de mix de semillas
  • 3 cebollas de verdeo
  • 1 tomate mediano/grande
  • 1 zanahoria mediana
  • 1 morron rojo
  • 2 zapallitos medianos
  • 4 milanesas deshidratadas de soja
  • 200 g de tofu fresco

Opcionales:

 

  • 1 lata de arvejas (sí, lata!!!! Si sos veg fundamentalista no le ponés) /Nota de la editora: en una versión más macrobiótica, podemos comprar arvejas partidas, dejarlas en remojo y cocinarlas por 40 min… quedan ricazas)
  • Un toque de queso magro sin sal, o queso untable /Nota de la editora: para los que todavía no pueden dejar el queso, porque es tannnn rico!!!! * sufre *
  • Aceite de oliva
  • Jugo de limón (estos tres últimos productos son para emplatar cada porción) /Nota de la editora: Diego, no hay nada que te banque más que el verbo “emplatar”

Condimentos : a piacere, en este caso usé jengibre en polvo, pimienta de Jamaica, curry,  pimentón y una pizca de ají molido

 

A cocinar

Cambiá el agua de remojo de las lentejas, dejale bastante nivel por arriba y echale las mila de soja que se vayan hidratando y ablandando. Picar chiquito el morrón y la zanahoria, tiralo a la olla con 5mm. Nivel de agua, picá en dados los zapallitos y el verdeo a lo bruto, tiralo también y prendé fuego fuerte. Rallas el tomate de manera que la pulpa vaya a la olla y te quedes con la cáscara en la mano( y de ahí a a la compostera) picas las mila en tiritas o cuadraditos y el tofu en dados de 2cm. Aprox. echas a la olla las lentejas, las milas y el tofu picado, revolves para mezclar, condimentá,  echale agua hasta pasar 2cm. el nivel, tapá  y cuando rompa hervor bajá a fuego mínimo. Cada tanto fíjate de corregir nivel de agua y revolver, aprox. a los 15 ó 20 min, probá que estén las lentejas, apagá el fuego y le echas las arvejas y revolvés, déjalo descansar unos diez minutos.

Para el emplatado, ponés el queso en el plato, servís la porción y arriba le ponés jugo de limón y un chorrito de oliva y buen provecho!!!!

/Nota de la editora: una locura, gente, así sale:

Sin título

 

 

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Día de la patria vegano y otras paradojas

Holitas de nuevo. No puedo andar con muchos preámbulos porque la receta es larga y mucho muy compleja. Es más, nos va a llevar dos días hacerla y no voy a incluir las “otras paradojas” porque se van a cansar de leer. Tomen nota.

LOCRO VEGANO!! DE NO CREER!!

Día I. Etapa I: La búsqueda de ingredientes

¿Vamos de compras? Tenemos que conseguir estos ingredientes:

  • Medio coreanito. Que no es un orientalito que vende ropa en la Ituzaingó de Nueva Córdoba. Yo le digo coreanito al calabacín o zapallo anco.
  • Un coliflor chico o la mitad de uno grande
  • Un puerro
  • Un caldito de verduras
  • Porotos grandotes y blancos que no me acuerdo cómo se llaman (unos 200 g)
  • Maíz pisado  blanco (unos 200 g) àse consigue en el súper!
  • ½ kilo de harina de trigo normal, para hacer seitán
  • Ajo – 2 dientes
  • Ají fresco (el de la mala palabra) – Usé 4 en total… porque soy picosa!!!
  • Salsa de soja (vamos a usar un chorro generoso)
  • Jengibre  molido (una cucharadota) o fresco (un pedacito generoso, picado)
  • Romero de la huerta
  • Tofu para hacer albondiguitas de tofu (100 g)
  • Una cebolla
  • 2 cucharadas de harina de trigo integral
  • Perejil fresco
  • Mucho aceite para freír
  • Otros condimentos que usé: paprika, comino y sal marina

Día I. Etapa II: Seitán

Bueno, en el primer día vamos a preparar el seitán y las albondiguitas de tofu que vendrían a ser el “cerdo” de nuestro locro vegano, macrobiótico, vegetariano, hippie o antipatria (porque vivimos en un país carnívoro). Para hacer el seitán, a mi me convenció el siguiente procedimiento:

  1. Amasamos la harina solo con agua. Le vamos echando agua MUY de a poquito hasta que tengamos una masa compacta y que no se pegue mucho a los dedos.
  2. Dejamos el bollo de masa cubierto de agua en un recipiente durante 45’.
  3. Pasado ese tiempo, lavamos el bollo de masa. Sí, lo lavamos. Le vamos echando agua nueva que, al principio, va a salir toda blanca porque desprende el almidón.
  4. Después de varias lavadas, el agua va a salir más transparente y el masacote se va a poner más oscuro. Ahí es cuando nos queda el gluten o proteína de trigo.
  5. En una olla grande ponemos abundante agua al fuego fuerte con dos dientes de ajo y dos ajíes picaditos. Echamos un buen chorro de salsa de soja, una cucharadota de jengibre y una ramita de romero. Mezclamos bien y, cuando rompa el hervor, echamos el masacote de proteína de trigo. En realidad, yo lo dividí en seis pedazos, así que es a gusto: metés la masa entera o trozada en dos o más pedazos. Cuando metemos la masa, bajamos el fuego y dejamos cocinar por 30 min con la olla tapada.

No me lo van a querer creer, pero esto parece carne y tiene un sabor espectacular. Así sale:


seitán

Día I. Etapa III: Albóndigas de tofu

Esta receta es mucho más sencilla, pero viene con fritanga. Así que abrí las ventanas y dejá los sahumerios a mano para perfumar después de cocinar. En la jarra de la minipimer, metemos estos ingredientes: los 100 g de tofu desmenuzados, una cebolla picada, bastante perejil picado, 1 cda de paprika y un touch de sal marina. Esto se procesa y después se mezcla con un par de cucharadas de harina de trigo integral para armar albóndigas chiquitas, tamaño bocado. Metemos las bolitas de tofu en aceite hirviendo ¡y listo! Así salen:

albondigas

Día I. Etapa IV: A poner cosillas en remojo y a dormir!

Esta etapa es fácil. Buscamos dos recipientes. En uno ponemos los porotos en remojo; en el otro, el maíz pisado. Que queden bien sumergidos así los podemos cocinar al día siguiente. ¡Buenas noches!

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Día II. Etapa I: Cocinemos por fin ese bendito locro

  1. Primero sacamos los porotos y el maíz pisado del agua de remojo. Los dejamos cocinar en una cacerola tapada con abundante agua por 1 horita (a partir del hervor). Mientras eso demora una eternidad en cocinarse, hacemos lo demás.
  2. Buscamos dos ajíes frescos y el puerro y los picamos muuuuy finito o los procesamos. (NOTA: Si no te copa el ají porque te hace picar hasta el apellido, podés omitirlo y poner el ají molido en la mesa para que cada uno se eche picante a gusto). Rehogamos estos ingredientes en un cachito de aceite en una olla bien grandota.
  3. Echamos el calabacín y el coliflor cortados en pedazos más bien chiquitos, y mezclamos con el puerro rehogado.
  4. En una ollita aparte, ponemos un litro de caldo de verduras que le vamos a ir echando de a poco a las verduras.
  5. Esperamos como media hora (fuego bajo) hasta que las verduras queden bien blanditas y ahí les echamos sal marina y una cucharada generosa de comino. Después incorporamos los porotos y el maíz ya cociditos y el resto del caldo. Mezclamos bien. Agregamos más agua caliente si es necesario.
  6. Finalmente, agregamos “el cerdo”. Echamos el seitán cortado en pedacitos y las albóndigas de tofu. Mezclamos todo, con el fuego siempre bajito, durante unos minutos más para que el seitán y el tofu queden calentitos.

Me fui al carajo, chicos, así sale:

 asisale

Día II. Etapa II: ¡A comer!

Le sacamos mil fotos y lo compartimos en Facebook para que todos nos envidien sanamente, o no. Lo acompañamos con un buen vinito.

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Día II. Etapa III: Lava #flaquitus

Porque siempre hay alguien que se clava.

¡Gracias por compartir! ¡Besitos patrioteros!

Los mil y un garbanzos

Esta receta se lee con la siguiente musiquita de fondo: 

¡Holis a todos! Hoy les traigo una receta de medio oriente. Aunque sería más pertinente que MacroChechu diera esta receta, puesto que ella tiene raíces armenias, yo les traigo un hummus delicioso con toda mi italianidad (?). El hummus no es la tierra fértil, esa con lombrices y toda la bola; eso es humus con una sola “m”. Yo estoy hablando del puré de garbanzo, que es muy rico y muy fácil de hacer. No lleva sal ni nada de origen animal, así que es súpersaludable y recontra macrobé.

Estos son los ingredientes…

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200 g de garbanzos que dejamos en remojo durante toda la noche, aceite de oliva, el jugo de un limón y un par de cucharadas de tahini o pasta de sésamo (que yo la hago caserita porque no consigo tahini). Condimentos: uno o dos dientes de ajo y pimienta negra o ají molido.

Primero les cuento cómo hago el tahini o pasta de sésamo, en caso de que tampoco puedan conseguirlo. Hay varias formas de hacerlo. Pueden usar semillas de sésamo tostadas o sésamo integral molido. Pueden hacer la pasta con un mortero o la minipímer. En esta ocasión, yo usé sésamo integral molido que dejé en remojo en una compotera por 6 horitas con poquita agua, suficiente para humedecer todas las semillas. Pasado ese tiempo, le pasé la minipimer y miren qué bonito tahini casero que me quedó:

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Bueno, quizás la foto no lo favorece, pero salió MOY BIEN! Ahora volvamos a la cuestión del hummus. Tiramos el agua del remojo y colocamos los garbanzos en una olla con abundante agua. Lo llevamos a un fuego fuerte y dejamos que hierva unos 40 minutos, me parece, jeje. Una vez cocinados los garbanzos, tiramos el agua de la cocción, ¡pero no toda! Dejémosle un poquitín así el hummus no sale secote. A esto le incorporamos: dos cucharadotas de tahini, el jugo de 1 limón, un chorrito de aceite de oliva y un diente de ajo (o más, a gusto). Se le puede agregar pimienta, ají molido o pimentón dulce. ¡O lo que quieran! Yo le puse pimienta y un poquito de perejil fresco. ¡Qué ricazo! Todos los ingredientes se pasan por la procesadora y así salen:

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Comenten, compartan y coman rico.

Besis!!!

MacroLuchi*

La tarta más fácil de todos los tiempos.

Hola, soy Ségodi. También soy la Eri, la Nala, Segoe, una gorda en recovery y una trainee de macrobé. También soy fan de CSI, Bones, Criminal Minds y todas esas series tan cute.

La Ceci me dijo que me presente, así que voy a empezar por contarles que al principio de los tiempos yo estaba muy, MUY en contra de estas dietas “restrictivas”.  También estaba totalmente equivocada. Ahora como mucho más variado que en esa época.

No hago una macrobé estricta, pero dejé de comer carnes, refinados y lácteos hace más de un mes. Huevos, muy de vez en cuando. Hay cosas que me cuestan más, como que no puedo dejar la mayoliva. Y aún así, el cambio fue rotundo.

La vida te cambia cuando dejás los refinados. Los dos primeros días te querés matar y querés arrastrar a lo más profundo de tu miseria a cuanto ser vivo se te cruce. Es una desintoxicación de lo más horrenda. Pero después, te sentís una diosa del Olimpo que anda por la vida flotando y levitando como una pluma. Vale la pena, qué no.

Ya llevo bajados 4 kilos en un mes y medio. Duermo mejor. Respiro mejor. Veo mejor (soy una miope vitalicia que de noche no veía n-a-d-a, hasta hace poco). Se  me fueron los ataques de hambre o de “necesitar algo dulce”. Desayuno kilos de fruta. Me levanto con pilas. Y podría seguir hasta aburrirlos más todavía.

Instead, les voy a compartir una receta recontra fácil para hacer una tarta de puerros y calabaza con una masa bien canchera de centeno y harina integral.

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Primero, lavamos BIEN los puerros y los picamos finitos. Abran las hojas y limpienlos bien porque suelen venir con restos de tierra. Picamos y reservamos una bueeeeena cantidad de puerros, digamos 8 o 10 unidades.

 

 

 

 

 

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Después picamos una cebolla mediana o dos chiquitas, con unas tiritas de pimiento (a mi me gusta usar de los 3 colores, que ya tengo en un frasco cocidos en la heladera, después les cuento el paso a paso). Ah, y un diente de ajo. SI, DIJE AJO.

Hablemos del ajo.

El ajo es lo más. Sócrates dijo una vez: “Entre la vida social y el ajo, me quedo con el ajo”. Ese pequeño y maravilloso diamante blanco limpia la sangre, reduce el colesterol, es nutritivo y depurativo. Si tenés mal aliento, no es porque le pusiste UN diente de ajo a esta tarta, sino porque venís comiendo mal los últimos 20 años de tu vida. Si tenés una digestión lenta y pesada porque comés como un talibán, no culpes al pobre ajo. El ajo limpia y desintoxica. Lo tóxico no es el ajo. El ajo es lo más. Una vez que el organismo se desintoxica, el ajo pasa desapercibido.

OK? Sigamos.

Un chorrito de aceite de oliva y rehogamos estos manjares, con un poco de sal fina y fuego medio, para que se ablanden sin dorarse.

IMG-20130517-00413Y agregamos después los puerros picaditos.

Una vez que se cocinan se reducen un poco, así que no se asusten con la cantidad porque parece un montón y después queda así:

 

 

 

 

 

 

 

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Esto lo salpimentamos,  lo dejamos enfriar y pasamos a la calabaza.

 

 

 

 

 

 

 

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Cortamos 3 o 4 rodajas de un centímetro de espesor, le sacamos la cáscara y las ponemos en una sartén con una gota de aceite de oliva, para ablandarlas un poco, sino en el horno no se van a llegar a cocinar.

Después las dejamos enfriar un rato mientras hacemos la masa.

 

 

 

 

La masa lleva, para un molde de 24 cm:

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– 75 gramos de harina de centeno
– 75 gramos de harina integral
– 3 cucharadas de aceite de oliva
– Una pizca de sal (marina preferentemente, yo usé la genser porque me olvidé de comprar de la otra, shame on me).
– Un poquito de agua.

Si quieren hacer la masa un poquito más gruesa o usan un molde más grande, usen un total de 200 gr de harina.

 

 

IMG-20130517-00419Armamos una corona con la harina y la sal, en el medio ponemos el aceite y un poquito de agua (de a poquito, no se zarpen de entrada o van a tener que agregar medio kilo más de harina).

Y empezamos a amasar integrando harina de a poco y agregando agua si vemos que queda muy cascote.

 

 

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Les va a quedar un bollo así de divinísimo. Lo dejamos descansar un ratito y después lo estiramos, con paciencia.

 

 

Tengan en cuenta que esta masa es lo más de lo más porque no tiene harina blanca refinada, pero por eso mismo no se va a estirar taaaan fácil y va a tender a romperse. Pero, al tener menos gluten, les va a simplificar la digestión, la siesta y la vida.

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Forramos un molde, y procedemos a rellenar. Una capa de puerros, una de calabaza, sal, pimienta, orégano, otra de puerros. Más fácil no venía.

 

 

 

 

 

 

Después hacemos un doblez en los bordes tipo repulgue y al horno hasta que se dore, el tiempo depende del horno. Siempre a temperatura media.

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El esmalte es el nuevo Magnetize de Revlon y las medias son de Silvana, por supuesto (?).

 

 

 

 

 

 

Y sale así de copada.

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Más tarde les traigo otro capítulo de esta apasionante historia y les cuento cómo hacer y guardar los pimientos cocidos y listos para usar en este tipo de recetas, salsas, ensaladas, whatever.

Enjoy!

¡¡Ensalada macropower!!

Hola, gente bella. Les cuento que estamos en Twitter! @2macrobioticas … Síganme plis así me siento especial por tener seguidores en Twitter como Gon Luna. Hoy quería enseñarles una receta con un nuevo vegetal en mi vida. Les hablé de este en un post anterior; ¿se acuerdan?: 

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Se llama radicchio o achicoria roja y parece que es buenísima para la digestión. O sea que si te indigestás porque alguien que publica en el Face una foto de un animal maltratado o uno de esos mensajes para generar debate político porque está aburrido y quiere pelear con sus contactos, o si alguien comparte un tema de Adele acústico versionado por Mandy Moore, cómanse esta ensalada que se van a sentir mejor.

¿Qué le ponemos? Una hojas de radicchio, unas hojas de espinaca, algunas pasitas de uva y una naranja (o media, según para cuántos se cocine). Condimentamos con aceto balsámico y un chorritín de aceite de oliva. Mezclamos y la disfrutamos como guarnición de lo que venga. En esta ocasión (la fotografiada a continuación), la usé para acompañar las exquisitas hamburguesas de mijo orgánico de Laila Sibello + puré de coreanito o calabacín. A Laila le gusta cocinar y le gustan los gatos… Y a mí también me gusta todo eso!!! Es una coterránea marplatense que hace comiditas vegetarianas con ingredientes orgánicos, lo cual es muy macrobé. Así que, amigos de Mar del Plata, la super recomiendo… La agregan al Face, le hacen el pedido ¡y comen súper sano y rico! Porque fomentar los negocios locales también es macrobé. Tomen nota. Bueno, nada más. Ahora me voy a ver Arrested Development porque se viene la temporada 4 y #flaquitus no terminó de ver la 3. Así sale!!!

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Ideas del otro lado del mundo

¿Les conté qué pasó con el Ilu? ¿Se acuerdan del Ilu a.k.a Avinash? Fue mi “hermano adoptivo” en Australia. Si no lo recuerdan (o no lo conocen), lean un poquito por acá. Resulta que le va re bien con eso de juntar grupetes de gente para hablarles. Sí, se dedica a eso. A hablarle a la gente de cosas obvias como por ejemplo: “para ser verdaderamente feliz, no deberían aferrarse a las cosas materiales” o “es importante ayudar a los demás para recibir amor y paz en la vida” o “los gatitos son lo más”. (Nah, ese último es de mi autoría).
El tipo se fue meditar a una granja perdida en el culo del mundo, en un paraíso fiscal donde la pobreza prácticamente no existe y la gente tiene que laburar mucho y por eso se estresa. Y cuando la gente se estresa, los podés reunir, hablarles cosas lindas disfrazadas del “conocimiento verdadero al que nadie tiene acceso” y pedirles alguna “colaboración” que viene a ser tu ingreso. No cobra fortuna, para nada. Lo importante es juntarte o casarte con una australiana que tenga dinero porque sí se rompe el lomo. Qué bien que la hace. ¿Cuándo voy a aprender?

Bueno, cuestión que la australiana copada con quien se juntó -y la que le compró la granja para meditar- es mi “hermana adoptiva” Linda. Un domingo por la mañana (que para mí fue sábado por la magia de los husos horarios), Linda publicó en su muro una foto de un postre rarísimo y puso algo así como “Today we’re having choc-banana chia pudding for breakfast”. No hay que saber mucho inglés para darnos cuenta de que es algo rico y sano. Así que le pedí la receta. Acá va. Cuidado que viene cargada de paz y luz y van a salir haciendo la Vrschikasana.

PUDDING DE CHOCOLATE, BANANA Y SEMILLAS DE CHÍA

Ingredientes (para dos)

  • 1/2 vaso de leche de soja
  • 6 cdas de semillas de chia
  • 1 cda de miel o azúcar negro o stevia
  • 1 cda de cacao
  • 1 banana

Procedimiento

Hagámoslo a la noche, así lo desayunamos por la mañana como Linda y el Ilu.
En el 1/2 vaso de leche de soja, echamos 4 cdas de semillas de chia, el cacao y la miel o el azúcar. ¡Mezclar bien!
En un bowl o platito hondo, pisamos la banana con un tenedor (que esté madurita, pa que no cueste) y le echamos 2 cdas de semillas de chía. Conviene echarle un poquito de jugo de limón para que no se ponga muy oscura, solo una cucharadita. ¡Mezclar bien!

Dejamos todo en la heladera y cuando nos despertemos, vamos a tener dos “cremitas”, ya que la semilla de chía hidratada se hace medio gelatinosa.

En un vaso, colocamos capas de cada “cremita” y listo! Para el desayuno o como postrecito súper light! ¡Ilumínense, loco! Así sale…

asisale

Hard candy

Notarán que estoy publicando muchas recetas dulces. Pero ya van a volver los salados, como una ensalada muy loca que hice con esta maravillosa verdura que se llama achicoria roja (o radicchio) y que es totalmente nueva para mí:

radicchio

También prometo recetas de pastas caseras de #flaquitus que se están perfeccionando para ser más saludables y con la menor cantidad de refinados posible.

Pero volvamos a lo dulce. El problema de la macrobé es que si sos como la Chechu y vivís en un lugar como Nueva Córdoba, o si sos como yo y vivís en pleno centro de Mar del Plata, o si vivís en cualquier otra ciudad de este país, tenés una panadería en cada cuadra. En todas las cuadras. Una panadería. Abren desde muy temprano hasta muy tarde. Y pasás al lado y sale ese olor a criollos de hojaldre con toneladas de manteca. (NOTA: En Mar del Plata los criollos se llaman “libritos”, pero no e’ precisamente lo mismo). Acá acostumbran armar vidrieras con facturas y tortas de todos los tamaños, colores y variedades de grasa animal que existen. Los panaderos están altamente capacitados para generarnos ese antojo que nos puede arruinar la vida. (“La vida” considerada como “las caderas”, por ejemplo, se entiende). Entonces, con tanto dulce en display, hay que tomar medidas drásticas. Por eso logré ingeniármelas para calmar esos malditos antojos y traer cosas dulces y ricas a un hogar que procura ser macrobiótico-veganoide. Acá les presento mis

Cookies de avena y ciruela!!

Ingredientes

  • 1 ½ taza de avena
  • ½ taza de leche de soja (o cualquier leche de origen vegetal)
  • 2 bananas (que estén como para hacer licuado, no?)
  • 2 cdas de café de algarroba (o cacao! bueno!)
  • Chorritín de esencia de vainilla
  • Ciruelas presidente (algunitas)
  • Almendras (algunitas)

Procedimiento

Muy fácilmente, vamos integrando los ingredientes en este orden:

  1. Las bananas pisadas + ½ taza de leche de origen vegetal (que quede una pastita homogénea… pueden ayudarse con la minipimer si las bananas están muy duras)
  2. Las 2 cdas de algarroba o cacao y la esencia de vainilla
  3. La señora avena y las ciruelas cortadas en trocitos bien peques

Mezclamos súperbien y armamos bolitas que vamos a ir aplastando sobre la asadera cubierta con papel manteca o con un cachito de aceite. Colocamos una simpática almendra en el centro. Horneamos 20-25 minutos y listo! Dejamos enfriar unos 10 min y las devoramos con unos ricos mates (aunque té bancha sería lo ideal, pero acá no lo consigo!!!) Miren qué belleza; así salen:

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En lugar de ciruelas presidente, que yo usé porque a Bebop le gusta ese sabor ácido muy copado que tienen, se pueden usar otras variedades más dulces. También pueden probar con pasitas, trocitos de dátiles o chips de chocolate. Oh por dios! Muy rico todo! ¿Hay algo más lindo que estas cookies? Seeeee… Bebop jugando con gatitos!!!

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