Tiembla McDonalds (?)

MCDONALDS

Hace unos días me puse a experimentar con distintos tipos de harinas combinadas así con lo que venga. Salieron unos panes con toda la onda para hacer un sanguchotes macrobióticos increíbles y coloridos. A Flaquitus le parecieron una genialidad…

-Flaquitus: ¿Y por qué no ponés un fast food de comidas así?

-MacroLuchi: Porque no sería fast food, sería slow food.

(cuak!!)

Así que hace unos días ya que les debo esta receta. ¡Disculpen la falta de actualizaciones! El nuevo trabajo, rescatar gatitos y la práctica más comprometida de ashtanga me roban el tiempo que quiero dedicarle a este blog… también, a veces, me sacan el culo de esta silla. ¡Y eso es muy bueno! ¡Hip hip hurra por mí!

SANDWICH DE ZUCHINNI CON PAN DE RÚCULA

Ingredientes para el pan (4 bollos): 1 ½  taza de harina de centeno, ½ taza de harina de trigo integral grueso, 1 cda de levadura en copos, 1 cda de sal marina, 1 cda de ajo en polvo, un chorrito de agua y un buen cacho de rúcula.

Ingredientes para meterle al sándwich: brotes de alfalfa, zuchinni crudo cortado en fetas bien finitas, veganesa, salsa picante (opcional)

Para preparar el pan, amasar bien todos los ingredientes (con la rúcula muy bien picadita o procesada) y armar cuatro bollos, redondos o alargaditos, lo que pinte. Llevar al horno durante media hora (recomiendo dar vuelta los bollos pasados 15 minutos así se cocina parejito). Cuando termine la cocción, esperamos unos minutitos que se enfríen y los cortamos por la mitad, así de forma transversal (¿es esa la palabra?) y les ponemos los ingredientes que queramos. Yo sugerí el zuchinni crudo con brotes y veganesa. La idea es buscar ese tipo de ingredientes. No le pongas jamón, queso y mayonesa porque no es la idea.

HAMBURGUESA DE SOJA Y ZANAHORIA CON PAN DE PUERROS

Ingredientes para el pan (4 bollos): 1 ½  taza de harina de centeno, ½ taza de harina de trigo integral grueso, 1 cda de levadura en copos, 1 cda de sal marina, un chorrito de agua y un buen cacho de puerros. Ah! y unos simpatiquísimos pistachios decorativos 🙂 qué monada!!

 Ingredientes para meterle al sándwich: aderezo “raw” de palta y brócoli, y hamburguesa de soja y zanahoria

 Para preparar el pan, es el mismo procedimiento que describo arriba, pero con puerros picados en lugar de rúcula. Animate a agregarle otros condimentos interesantes. Yo te banco.

Adentro le puse una hamburguesita de soja que hice con, obviamente, porotos de soja que dejé en remojo durante la noche y cociné como por una hora (de ahí que esto es “slow food”) y que después procesé con zanahoria rallada, cebolla picada y mezclé con bastante harina de arroz, sal pimienta y nuez moscada. A estas hamburguesitas también les va media hora de cocción; yo las puse con los bollos de pan en la misma asadera y maté dos pájaros de un tiro. (Literalmente no, porque recuerden que no comemos animales).

El aderezo “raw” se hace procesando brócoli picadito con una palta y el jugo de ½ limón. Metele los condimentos que quieras. Yo lo prefiero picantito, con ají molido o ají fresco. Y así se come brócoli crudo, chicos. Es la mejor forma de aprovechar sus divinos nutrientes.

En la foto, acompaño esta hamburguesa con papas fritas, ‘cause I’m a bad BAD!!!! girl. Les recomiendo batatitas mejor 😉

Otra nota importante y no los jodo más: Anímense a hacer estos panes macrobióticos con otras verduras, hierbas frescas y semillas. Hoy hice uno de zanahoria y salió muuuuy delicioso. También los hice de remolacha; quedan muy divinos porque salen rosaditos!! Uiiiiii! Momento hueco del día ^.^

Y bueno, nada más. Los quiero mucho. Y si comparten esta receta, los voy a querer más.

Así salen:

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Huevos, Roberto… ¡Huevos!

Hace un par de días empecé a seguir a los chicos de Dimensión Vegana. Me cayeron súper bien y si están leyendo esto, les aviso que acepto cualquier invitación a la soleada Barcelona para juntarnos a cocinar… digo. Manejen el dato. Tienen un blog con decenas de miles de seguidores. O sea que les va mejor que a nosotras, pero no importa, desde algún lado se empieza. Llama mucho la atención esto del veganismo y cómo (varios seguidores, sin generalizar) se ponen superactivistas y generan debates incluso tirándose m* entre ellos. Pero el caos es una idiosincrasia de la materia, dicen los sabios; así que los amo a todos.

 

Luego de un almuerzo macrobiótico con #flaquitus, vi en el newsfeed del Face la simpáctica consigna de cocinar un “huevo frito” vegano, sacarle una foto y enviarla al Facebook de Dimensión Vegana (que también comparten su arte culinario a través de twitter, síganlos: @dimensionvegana). Todo un desafío creativo. Así que me puse a recontra pensar un rato y a ver qué ingredientes tenía a mano. Salió algo muy rico y bastante similar en aspecto al huevo en fritanga. El público vegano lo pidió!! Acá va mi receta:

Ingredientes (para 1 huevo frito grande)

  • Tofu procesado con la minipimer (50 g aprox)
  • 2 cdas de fécula de mandioca
  • Agua caliente, un chorrito
  • ½ cdta de agar agar (o quizás menos, muy poquito!)
  • Sal y pimienta
  • Cúrcuma
  • Aceite, porsupu

Procedimiento:

En una compotera colocamos parte (la mitad podría ser) del tofu procesado con bastante cúrcuma y mezclamos. Queda una pastita amarilla que vamos a usar de yema.

Para la clara, colocamos el resto del tofu procesado y le echamos las 2 cdas de fécula de mandioca y el poquitín de agar agar. A esos ingredientes les echamos un chorrito de agua caliente (muuuuy poca agua) y vamos mezclando. Va a quedar un gel blanco. Lo echamos en la sartén con aceite hirviendo y en el medio colocamos el tofu amarillo hecho bolita y aplastado, que quede como un disco. Me parece que demora un poco más en cocinarse que un huevo común y silvestre… pero hace años que no me hago un huevo frito, así que no estoy segura    O.o

Muchos criticaron que no se le puede meter el pancito a la yema, y es cierto. Pero yo soy macrobé y evito el pan porque me da peditos. 🙂 (jaaaaa, nah, es broma). Prometo seguir mejorando la receta y hacerle una “yema” más interesante. La verdad que está muy piola para hacerlo de vez en cuando y para acompañar unas verdus crudas o al vapor. A no abusar que la fritura es demasiado “yang”. Ponele sal y pimienta, y disfrutalo!!

Así sale:

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¡Guiso yogui!

Hola a todos. En esta edición de AsíSalen, contamos con la grata colaboración de Diego.

A Diego lo conocí haciendo yoga, en una situación semejante a esta…

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Ya es casi profe. El otro día se había juntado a estudiar con las chicas porque están por rendir y les llevé hummus. Nos quedamos charlando un buen rato sobre las cosas raras que comíamos. Y ahí le dije: “vos tenés la locura suficiente para aparecer en mi blog”. Así que acá está. Hoy nos trae un guiso vegano para sobrevivir el frío marplatense. Acá va…

Productos:           (como para cuatro personas)

  • 300 a 400 g de lenteja o lentejón remojado de noche anterior
  • 2 cucharadas soperas de mix de semillas
  • 3 cebollas de verdeo
  • 1 tomate mediano/grande
  • 1 zanahoria mediana
  • 1 morron rojo
  • 2 zapallitos medianos
  • 4 milanesas deshidratadas de soja
  • 200 g de tofu fresco

Opcionales:

 

  • 1 lata de arvejas (sí, lata!!!! Si sos veg fundamentalista no le ponés) /Nota de la editora: en una versión más macrobiótica, podemos comprar arvejas partidas, dejarlas en remojo y cocinarlas por 40 min… quedan ricazas)
  • Un toque de queso magro sin sal, o queso untable /Nota de la editora: para los que todavía no pueden dejar el queso, porque es tannnn rico!!!! * sufre *
  • Aceite de oliva
  • Jugo de limón (estos tres últimos productos son para emplatar cada porción) /Nota de la editora: Diego, no hay nada que te banque más que el verbo “emplatar”

Condimentos : a piacere, en este caso usé jengibre en polvo, pimienta de Jamaica, curry,  pimentón y una pizca de ají molido

 

A cocinar

Cambiá el agua de remojo de las lentejas, dejale bastante nivel por arriba y echale las mila de soja que se vayan hidratando y ablandando. Picar chiquito el morrón y la zanahoria, tiralo a la olla con 5mm. Nivel de agua, picá en dados los zapallitos y el verdeo a lo bruto, tiralo también y prendé fuego fuerte. Rallas el tomate de manera que la pulpa vaya a la olla y te quedes con la cáscara en la mano( y de ahí a a la compostera) picas las mila en tiritas o cuadraditos y el tofu en dados de 2cm. Aprox. echas a la olla las lentejas, las milas y el tofu picado, revolves para mezclar, condimentá,  echale agua hasta pasar 2cm. el nivel, tapá  y cuando rompa hervor bajá a fuego mínimo. Cada tanto fíjate de corregir nivel de agua y revolver, aprox. a los 15 ó 20 min, probá que estén las lentejas, apagá el fuego y le echas las arvejas y revolvés, déjalo descansar unos diez minutos.

Para el emplatado, ponés el queso en el plato, servís la porción y arriba le ponés jugo de limón y un chorrito de oliva y buen provecho!!!!

/Nota de la editora: una locura, gente, así sale:

Sin título

 

 

Día de la patria vegano y otras paradojas

Holitas de nuevo. No puedo andar con muchos preámbulos porque la receta es larga y mucho muy compleja. Es más, nos va a llevar dos días hacerla y no voy a incluir las “otras paradojas” porque se van a cansar de leer. Tomen nota.

LOCRO VEGANO!! DE NO CREER!!

Día I. Etapa I: La búsqueda de ingredientes

¿Vamos de compras? Tenemos que conseguir estos ingredientes:

  • Medio coreanito. Que no es un orientalito que vende ropa en la Ituzaingó de Nueva Córdoba. Yo le digo coreanito al calabacín o zapallo anco.
  • Un coliflor chico o la mitad de uno grande
  • Un puerro
  • Un caldito de verduras
  • Porotos grandotes y blancos que no me acuerdo cómo se llaman (unos 200 g)
  • Maíz pisado  blanco (unos 200 g) àse consigue en el súper!
  • ½ kilo de harina de trigo normal, para hacer seitán
  • Ajo – 2 dientes
  • Ají fresco (el de la mala palabra) – Usé 4 en total… porque soy picosa!!!
  • Salsa de soja (vamos a usar un chorro generoso)
  • Jengibre  molido (una cucharadota) o fresco (un pedacito generoso, picado)
  • Romero de la huerta
  • Tofu para hacer albondiguitas de tofu (100 g)
  • Una cebolla
  • 2 cucharadas de harina de trigo integral
  • Perejil fresco
  • Mucho aceite para freír
  • Otros condimentos que usé: paprika, comino y sal marina

Día I. Etapa II: Seitán

Bueno, en el primer día vamos a preparar el seitán y las albondiguitas de tofu que vendrían a ser el “cerdo” de nuestro locro vegano, macrobiótico, vegetariano, hippie o antipatria (porque vivimos en un país carnívoro). Para hacer el seitán, a mi me convenció el siguiente procedimiento:

  1. Amasamos la harina solo con agua. Le vamos echando agua MUY de a poquito hasta que tengamos una masa compacta y que no se pegue mucho a los dedos.
  2. Dejamos el bollo de masa cubierto de agua en un recipiente durante 45’.
  3. Pasado ese tiempo, lavamos el bollo de masa. Sí, lo lavamos. Le vamos echando agua nueva que, al principio, va a salir toda blanca porque desprende el almidón.
  4. Después de varias lavadas, el agua va a salir más transparente y el masacote se va a poner más oscuro. Ahí es cuando nos queda el gluten o proteína de trigo.
  5. En una olla grande ponemos abundante agua al fuego fuerte con dos dientes de ajo y dos ajíes picaditos. Echamos un buen chorro de salsa de soja, una cucharadota de jengibre y una ramita de romero. Mezclamos bien y, cuando rompa el hervor, echamos el masacote de proteína de trigo. En realidad, yo lo dividí en seis pedazos, así que es a gusto: metés la masa entera o trozada en dos o más pedazos. Cuando metemos la masa, bajamos el fuego y dejamos cocinar por 30 min con la olla tapada.

No me lo van a querer creer, pero esto parece carne y tiene un sabor espectacular. Así sale:


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Día I. Etapa III: Albóndigas de tofu

Esta receta es mucho más sencilla, pero viene con fritanga. Así que abrí las ventanas y dejá los sahumerios a mano para perfumar después de cocinar. En la jarra de la minipimer, metemos estos ingredientes: los 100 g de tofu desmenuzados, una cebolla picada, bastante perejil picado, 1 cda de paprika y un touch de sal marina. Esto se procesa y después se mezcla con un par de cucharadas de harina de trigo integral para armar albóndigas chiquitas, tamaño bocado. Metemos las bolitas de tofu en aceite hirviendo ¡y listo! Así salen:

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Día I. Etapa IV: A poner cosillas en remojo y a dormir!

Esta etapa es fácil. Buscamos dos recipientes. En uno ponemos los porotos en remojo; en el otro, el maíz pisado. Que queden bien sumergidos así los podemos cocinar al día siguiente. ¡Buenas noches!

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Día II. Etapa I: Cocinemos por fin ese bendito locro

  1. Primero sacamos los porotos y el maíz pisado del agua de remojo. Los dejamos cocinar en una cacerola tapada con abundante agua por 1 horita (a partir del hervor). Mientras eso demora una eternidad en cocinarse, hacemos lo demás.
  2. Buscamos dos ajíes frescos y el puerro y los picamos muuuuy finito o los procesamos. (NOTA: Si no te copa el ají porque te hace picar hasta el apellido, podés omitirlo y poner el ají molido en la mesa para que cada uno se eche picante a gusto). Rehogamos estos ingredientes en un cachito de aceite en una olla bien grandota.
  3. Echamos el calabacín y el coliflor cortados en pedazos más bien chiquitos, y mezclamos con el puerro rehogado.
  4. En una ollita aparte, ponemos un litro de caldo de verduras que le vamos a ir echando de a poco a las verduras.
  5. Esperamos como media hora (fuego bajo) hasta que las verduras queden bien blanditas y ahí les echamos sal marina y una cucharada generosa de comino. Después incorporamos los porotos y el maíz ya cociditos y el resto del caldo. Mezclamos bien. Agregamos más agua caliente si es necesario.
  6. Finalmente, agregamos “el cerdo”. Echamos el seitán cortado en pedacitos y las albóndigas de tofu. Mezclamos todo, con el fuego siempre bajito, durante unos minutos más para que el seitán y el tofu queden calentitos.

Me fui al carajo, chicos, así sale:

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Día II. Etapa II: ¡A comer!

Le sacamos mil fotos y lo compartimos en Facebook para que todos nos envidien sanamente, o no. Lo acompañamos con un buen vinito.

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Día II. Etapa III: Lava #flaquitus

Porque siempre hay alguien que se clava.

¡Gracias por compartir! ¡Besitos patrioteros!

Los mil y un garbanzos

Esta receta se lee con la siguiente musiquita de fondo: 

¡Holis a todos! Hoy les traigo una receta de medio oriente. Aunque sería más pertinente que MacroChechu diera esta receta, puesto que ella tiene raíces armenias, yo les traigo un hummus delicioso con toda mi italianidad (?). El hummus no es la tierra fértil, esa con lombrices y toda la bola; eso es humus con una sola “m”. Yo estoy hablando del puré de garbanzo, que es muy rico y muy fácil de hacer. No lleva sal ni nada de origen animal, así que es súpersaludable y recontra macrobé.

Estos son los ingredientes…

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200 g de garbanzos que dejamos en remojo durante toda la noche, aceite de oliva, el jugo de un limón y un par de cucharadas de tahini o pasta de sésamo (que yo la hago caserita porque no consigo tahini). Condimentos: uno o dos dientes de ajo y pimienta negra o ají molido.

Primero les cuento cómo hago el tahini o pasta de sésamo, en caso de que tampoco puedan conseguirlo. Hay varias formas de hacerlo. Pueden usar semillas de sésamo tostadas o sésamo integral molido. Pueden hacer la pasta con un mortero o la minipímer. En esta ocasión, yo usé sésamo integral molido que dejé en remojo en una compotera por 6 horitas con poquita agua, suficiente para humedecer todas las semillas. Pasado ese tiempo, le pasé la minipimer y miren qué bonito tahini casero que me quedó:

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Bueno, quizás la foto no lo favorece, pero salió MOY BIEN! Ahora volvamos a la cuestión del hummus. Tiramos el agua del remojo y colocamos los garbanzos en una olla con abundante agua. Lo llevamos a un fuego fuerte y dejamos que hierva unos 40 minutos, me parece, jeje. Una vez cocinados los garbanzos, tiramos el agua de la cocción, ¡pero no toda! Dejémosle un poquitín así el hummus no sale secote. A esto le incorporamos: dos cucharadotas de tahini, el jugo de 1 limón, un chorrito de aceite de oliva y un diente de ajo (o más, a gusto). Se le puede agregar pimienta, ají molido o pimentón dulce. ¡O lo que quieran! Yo le puse pimienta y un poquito de perejil fresco. ¡Qué ricazo! Todos los ingredientes se pasan por la procesadora y así salen:

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Comenten, compartan y coman rico.

Besis!!!

MacroLuchi*

¡¡Ensalada macropower!!

Hola, gente bella. Les cuento que estamos en Twitter! @2macrobioticas … Síganme plis así me siento especial por tener seguidores en Twitter como Gon Luna. Hoy quería enseñarles una receta con un nuevo vegetal en mi vida. Les hablé de este en un post anterior; ¿se acuerdan?: 

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Se llama radicchio o achicoria roja y parece que es buenísima para la digestión. O sea que si te indigestás porque alguien que publica en el Face una foto de un animal maltratado o uno de esos mensajes para generar debate político porque está aburrido y quiere pelear con sus contactos, o si alguien comparte un tema de Adele acústico versionado por Mandy Moore, cómanse esta ensalada que se van a sentir mejor.

¿Qué le ponemos? Una hojas de radicchio, unas hojas de espinaca, algunas pasitas de uva y una naranja (o media, según para cuántos se cocine). Condimentamos con aceto balsámico y un chorritín de aceite de oliva. Mezclamos y la disfrutamos como guarnición de lo que venga. En esta ocasión (la fotografiada a continuación), la usé para acompañar las exquisitas hamburguesas de mijo orgánico de Laila Sibello + puré de coreanito o calabacín. A Laila le gusta cocinar y le gustan los gatos… Y a mí también me gusta todo eso!!! Es una coterránea marplatense que hace comiditas vegetarianas con ingredientes orgánicos, lo cual es muy macrobé. Así que, amigos de Mar del Plata, la super recomiendo… La agregan al Face, le hacen el pedido ¡y comen súper sano y rico! Porque fomentar los negocios locales también es macrobé. Tomen nota. Bueno, nada más. Ahora me voy a ver Arrested Development porque se viene la temporada 4 y #flaquitus no terminó de ver la 3. Así sale!!!

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Ideas del otro lado del mundo

¿Les conté qué pasó con el Ilu? ¿Se acuerdan del Ilu a.k.a Avinash? Fue mi “hermano adoptivo” en Australia. Si no lo recuerdan (o no lo conocen), lean un poquito por acá. Resulta que le va re bien con eso de juntar grupetes de gente para hablarles. Sí, se dedica a eso. A hablarle a la gente de cosas obvias como por ejemplo: “para ser verdaderamente feliz, no deberían aferrarse a las cosas materiales” o “es importante ayudar a los demás para recibir amor y paz en la vida” o “los gatitos son lo más”. (Nah, ese último es de mi autoría).
El tipo se fue meditar a una granja perdida en el culo del mundo, en un paraíso fiscal donde la pobreza prácticamente no existe y la gente tiene que laburar mucho y por eso se estresa. Y cuando la gente se estresa, los podés reunir, hablarles cosas lindas disfrazadas del “conocimiento verdadero al que nadie tiene acceso” y pedirles alguna “colaboración” que viene a ser tu ingreso. No cobra fortuna, para nada. Lo importante es juntarte o casarte con una australiana que tenga dinero porque sí se rompe el lomo. Qué bien que la hace. ¿Cuándo voy a aprender?

Bueno, cuestión que la australiana copada con quien se juntó -y la que le compró la granja para meditar- es mi “hermana adoptiva” Linda. Un domingo por la mañana (que para mí fue sábado por la magia de los husos horarios), Linda publicó en su muro una foto de un postre rarísimo y puso algo así como “Today we’re having choc-banana chia pudding for breakfast”. No hay que saber mucho inglés para darnos cuenta de que es algo rico y sano. Así que le pedí la receta. Acá va. Cuidado que viene cargada de paz y luz y van a salir haciendo la Vrschikasana.

PUDDING DE CHOCOLATE, BANANA Y SEMILLAS DE CHÍA

Ingredientes (para dos)

  • 1/2 vaso de leche de soja
  • 6 cdas de semillas de chia
  • 1 cda de miel o azúcar negro o stevia
  • 1 cda de cacao
  • 1 banana

Procedimiento

Hagámoslo a la noche, así lo desayunamos por la mañana como Linda y el Ilu.
En el 1/2 vaso de leche de soja, echamos 4 cdas de semillas de chia, el cacao y la miel o el azúcar. ¡Mezclar bien!
En un bowl o platito hondo, pisamos la banana con un tenedor (que esté madurita, pa que no cueste) y le echamos 2 cdas de semillas de chía. Conviene echarle un poquito de jugo de limón para que no se ponga muy oscura, solo una cucharadita. ¡Mezclar bien!

Dejamos todo en la heladera y cuando nos despertemos, vamos a tener dos “cremitas”, ya que la semilla de chía hidratada se hace medio gelatinosa.

En un vaso, colocamos capas de cada “cremita” y listo! Para el desayuno o como postrecito súper light! ¡Ilumínense, loco! Así sale…

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